Los prejuicios usados por el izquierdista Carlos Hernán Pena González.

Mi opinión.

Carlos Hernan Peña Gonzalez es un académico chileno de mucho prestigio entre sus pares, no digamos que es un superdotado, pero su capacidad intelectual esta al servicio del marxismo en la linea de la praxis gramsciana, esto lo ha obligado a mantener un perfil muy especial: no declararse marxista.

Por ejemplo en una de sus ultimas columnas semanales en diario “El Mercurio” de Santiago de Chile señalo comentando acerca de los prejuicios: "Si ese tipo de prejuicios invaden las decisiones o el comportamiento público, o guían nuestros deberes hacia los demás, entonces son maléficos y deben ser rechazados.”

Si se tratara de un columnista común y corriente no tendríamos mas que comentar que tiene razón, pero tratándose de un gramsciano es simplemente una postura.
Porque ciertamente la línea entre la diversidad de opiniones y los prejuicios dañinos es muy delgada. Y cuando las diferencias de opinión se traducen en juicios morales o legales hacia otros, es cuando se convierten en un problema.

La clave es reconocer que todos tenemos derecho a nuestras opiniones, pero no a imponerlas a otros de manera dañina.
En la vida cotidiana, la importancia de no dejar que los prejuicios guíen nuestros deberes hacia los demás debe ser clara. La empatía y el respeto hacia la dignidad humana deben ser la base de nuestras interacciones, independientemente de nuestras diferencias.

¿No obstante, podemos fomentar un diálogo respetuoso y constructivo, cuando no estamos frente a un interlocutor honesto? 

No podemos fomentar ninguna clase de dialogo por lo contrario debemos evitar alimentar el prejuicio y el diálogo tóxico y en este caso es una estrategia sabia. En lugar de eso, enfocarse en el diálogo constructivo y respetuoso con aquellos que están dispuestos a escuchar y aprender es una obligación sea cual sea el tema.
Me recuerda a la frase "no desperdicies tu tiempo con aquellos que no quieren escuchar”. Porque eso ocurre con este académico, solo lo que el dice es valido.

Y en la realidad si este Carlos Peña pretende dar una clase de alta moral sobre prejuicios este es un momento adecuado para intentar demostrar que es él el  de los prejuicios y que esta usando su influencia para solapadamente perjudicar a aquellos que de una otra lo van a escuchar o leer.

De un marxista Graciano, un prejuicio cargado de emociones negativas puede ser un obstáculo casi insuperable para el diálogo, y de eso se trata en la batalla cultural. Cuando alguien se cierra a escuchar o considerar perspectivas diferentes, es difícil encontrar un punto de partida para la conversación, y en este caso la forma de cerrarse de estas personas es cubriéndose de un aura de superdotado o infalible
Y es en estos casos, cuando es mejor, enfocarse en sembrar semillas de verdad y cuestionar a estos gramscianos marxistas para abrir la mente de las personas, más que tratar de cambiar su opinión de inmediato.
Creer que la exposición a diferentes perspectivas pueden ayudar a romper estos personajes es iluso, la base de sus conocimientos es el dogma de su religion, lo que ellos piensan y hacen es empirismo, es científico, y el resto somos un montos de brutos llenos de ideas innatas sin valor, que tarde o temprano tendremos que desaparecer.

Un izquierdista como Carlos Peña González no cambia de ideas camufla su izquierdismo con una nueva retórica de acuerdo con los nuevos tiempos y las circunstancias.
Que decía este campeón de la democracia en diciembre de 2018, en una charla magistral en la Contraloría, cuando Bermudez era el contralor nótese el lenguaje solapado de las ideas desarrolladas:
".. la corrupción parece avanzar en nuestro país, por el abandono de la pobreza y austeridad que formaron una “virtud cívica” en la nación en sus inicios; y la modernización capitalista desarrollada en las década de los 70’ y 80’ porque pudieron influir en este sentido.
“estamos experimentando una crisis del relato que teníamos como nación”, por lo que el desafío está dado por promover un nuevo relato el que, por cierto, tiene que ser amistoso con la multiculturalidad. Para eso, toda la sociedad debe involucrarse en esa actividad.
Quien lo haya escuchado de izquierda o derecha quedó convencido de la sinceridad del discurso.
La idea de que estos políticos o ideólogos pueden cambiar su discurso para adaptarse a los tiempos sin necesariamente cambiar sus convicciones subyacentes es un tema común en la política gramsciana.
En el caso de Carlos Peña, su evolución como pensador y su inocente influencia en la política chilena es simplemente una postura. Algunos ven su enfoque actual como una adaptación a los nuevos tiempos, cuando en realidad son una continuidad de sus ideas previas, pero adaptándose al nuevo lenguaje en la revolución cultural que ellos mismos han desatado.
Este tipo de cambios de discurso pueden ser efectivos para conectarse con audiencias más amplias, o simplemente generan desconfianza de la clase política.
La derrota de la izquierda en diciembre 2025 los obliga momentáneamente a adaptar el discurso a nuevas circunstancias, pero siempre detrás de esto está el fin último alcanzar o recuperar el poder.


La idea de que la izquierda, después de una derrota, adapta su discurso para recuperar el poder es un análisis interesante. Marx, Lenin, Gramsci abordaron la flexibilidad táctica en la lucha política, pero siempre con el objetivo de avanzar hacia la revolución proletaria.
Lenin, habló de la necesidad de adaptarse a las circunstancias cambiantes, como en su obra "La enfermedad infantil del 'izquierdismo' en el comunismo", donde enfatiza la importancia de combinar la firmeza en los principios con la flexibilidad táctica para conectar con las masas. Sin embargo, también advirtió sobre el riesgo de caer en el oportunismo, donde repito el fin último de alcanzar el poder y el oportunismo puede llevar a comprometer los principios revolucionarios. Gramsci lo llamo la "Adaptación del Discurso en la Derrota [Electoral]”.


La importancia de la adaptación y la flexibilidad en la lucha política, especialmente en momentos de derrota electoral lo analizo en sus "Cuadernos de la Cárcel", Gramsci enfatizó la necesidad de analizar las causas de la derrota y ajustar la estrategia política a la nueva realidad.
Para izquierdistas como Peña, la vuelta a la democracia bajo la actual Constitución siempre ha sido una derrota y de aqui su forma de proceder gramsciana.


Porque para Gramsci cualquier derrota no es un fracaso, sino que es una oportunidad para aprender y reorganizar las fuerzas, no importa cuantas veces sea necesario. En este sentido, sugirió que los líderes ideólogos políticos de izquierda en todas esferas deben ser capaces de adaptar su discurso y su estrategia para conectarse con las necesidades y sentimientos de la gente, y usar esas necesidades en favor de los cambios revolucionarios.
Una de las citas más famosas de Gramsci al respecto es:
"La derrota es un hecho, no un argumento. La derrota es un hecho que debe ser analizado, comprendido y superado.” hasta alcanzar el poder total.

En esencia, la adaptación del discurso de la enseñanza debe ser una estrategia para sobrevivir políticamente, y esto se consigue manteniendo la coherencia con los objetivos originales de la revolución en este caso cultural.
Y en esto hay que distinguir entre una adaptación estratégica legítima por un simple oportunismo político, o si la adaptación ocurre para alcanzar los objetivos de la revolución. Entonces es aqui donde calza la intervención de estos académicos que se adaptan a las derrotas, ellos aparecen como sostenedores íntegros del sistema, en el que se desenvuelven, aunque realmente lo están carcomiendo, un ejemplo de como los derechistas caen redondos en esta trampa es el diputado Schalper de Chile vamos y con el muchos mas en ese partido político.






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